La obligación de ejercer sufragio “incorpora a sectores que históricamente se autoexcluían del proceso electoral.”, señaló el sociólogo Damian Trivelli, sin embargo, la desinformación y la desafección en la política han establecido un papel decisivo a la hora de votar.
Por: Macarena Lazo y Joaquín Villagra
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Luego de una reforma constitucional, el año 2022, el voto ciudadano volvió a ser una obligación; las elecciones presidenciales 2025 abren el debate de la representatividad e incorporan a todos los sectores sociodemográficos sin excepción. Según el sociólogo con foco en asuntos públicos y comunicaciones, Damian Trivelli, “aumenta la representatividad formal, porque incorpora a sectores que históricamente se autoexcluían del proceso electoral. Corrigiendo un sesgo importante del sistema anterior, en el cual votaba una minoría más politizada y socioeconómicamente homogénea.” Sin embargo, la desinformación y la desafección en la política han tenido un rol clave en el voto.
El sociólogo, Damian Trivelli, respecto al voto obligatorio, mencionó que “Amplía la foto, pero también introduce comportamientos más volátiles, menos ideológicos y más reactivos. El resultado es un electorado más diverso, pero también más impredecible(…)el sistema es hoy más representativo de la sociedad real, con todas sus tensiones, miedos y contradicciones.” Indicó el experto.
Además, Trivelli reveló que los resultados han variado de manera significativa desde que el voto es obligatorio y que el sector sociodemográfico desempeña un papel clave, puesto que “rompe la correlación histórica entre encuestas y resultados, porque incorpora segmentos menos encuestables, más desconfiados y con patrones de respuesta inestables. El factor sociodemográfico es clave: menor nivel de identificación partidaria, menor consumo de medios tradicionales y mayor peso de experiencias locales (…) Hoy las encuestas no están ‘mal hechas’; están mal calibradas para un electorado distinto.”
También, el experto en desinformación, Marcelo Santos, explicó el fenómeno que ocurre con el voto obligatorio “Yo creo que hoy en día la votación obligatoria reciente es tendiente a la conservación del estatus, si tú pones Jeannette Jara, fuerza de izquierda, asociada con el cambio, por el otro lado tienes una derecha conservadora, diciendo que quiero volver a lo que era antes, que era lindo y bueno(…)yo creo que ahí queda claro que la opción es por volver lo que era antes, conservador, no buscar justicia social”.
Además, Marcelo Santos nombró este suceso como “personas heurísticas”, quienes utilizan un atajo para decidir su voto y estos tienden a mantener la situación social y lo ejemplificó con el plebiscito que se rechazó el 4 de septiembre del 2022. Sin embargo, mencionó “la cultura de a fin”, la cual genera que la ciudadanía de manera progresiva vaya interesándose por hacer un voto informado, y que esto poco a poco irá generando cambios significativos.
Incluso se menciona en el artículo “Estallido social y despertar conservador: tácticas antidemocráticas y contraofensiva digital en Chile” la creación de un “enemigo común” dentro de sectores conservadores que suelen representar influencias extranjeras o grupos subversivos:

La desinformación sesgada va de la mano con el miedo
Según el especialista, Marcelo Santos, la desinformación no aumenta cuando el voto es obligatorio, pero si influye el sector sociodemográfico del votante, puesto que tiene relación con sesgos previos, el miedo y lo emocional, agregando que “Mucho más tiene que ver con el contexto local, en Chile, lo que hemos visto es desinformación que favorece segmentos conservadores, segmentos de la derecha.”

¿Cómo vota el elector obligado?
El cientista político Patricio Gajardo comentó como el votante sin un interés político suele definir su elección política basada en su experiencia personal y sus vivencias como ciudadano.
Según Gajardo, al sentir un descontento al gobierno frente a problemáticas como salud, delincuencia o desempleo, es altamente probable que realice su voto en búsqueda de un cambio radical, lo que se puede definir votando al candidato del partido político contrario del presidente actual.
La incorporación del artículo 139 bis determina que al no realizar el sufragio, la multa sería de 0.5 a 1.5 UTM. Según cifras del Servicio de Impuestos Internos (SII), en diciembre de 2025, la multa se encontraría aproximadamente entre $34.771 y $104.313
Toda la información antes mencionada queda en evidencia con los resultados de las elecciones y la participación ciudadana, teniendo una diferencia sustancial entre los votos entre 2021 y 2025:
Año 2021
- Gabriel Boric Font: 44.13% (3.650.662 votos)
- Jose Antonio Kast: 55.87% (4.621.231 votos)
Año 2025
- Jeanette Jara Román: 41.76% (5.182.026 votos)
- Jose Antonio Kast: 58.24% (7.231.018 votos)




















